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“Cuando dejé de volar”

DESDE EL 2 DE MAYO DE 2026. Los sábados, a las 18, en el Centro Cultural de la Cooperación. Entradas por Alternativa teatral o en la boletería del teatro. El preestreno se realizó el 11 de abril, en el teatro Pepe Soriano, Benavídez Sinopsis Jerónimo, un hombre adulto, regresa a la casa de su infancia. […]

DESDE EL 2 DE MAYO DE 2026. Los sábados, a las 18, en el Centro Cultural de la Cooperación. Entradas por Alternativa teatral o en la boletería del teatro.

El preestreno se realizó el 11 de abril, en el teatro Pepe Soriano, Benavídez

Sinopsis

Jerónimo, un hombre adulto, regresa a la casa de su infancia. Allí, el tiempo parece haberse detenido: su cuarto conserva el universo de fantasías, juegos y refugios que lo acompañaron cuando era niño. Entre objetos, canciones y viejos compañeros -el Capitán Roger, un muñeco de acción sin un brazo; y Francisco, el perro que nunca olvidó-, Jerónimo se reencuentra con su versión infantil y con Darío, su amigo imaginario. A través del humor, la sensibilidad, la música y la manipulación con títeres, la obra explora la memoria emocional, el dolor del bullying, la soledad, el desamparo, el valor de la imaginación y la necesidad de reconciliarse con uno mismo. El viaje culmina con un reencuentro inesperado que ilumina todo con el amor más puro.

Una obra para adultos y niños mayores de 10 años.

La ternura como forma de resistencia

El conflicto central no es solo el reencuentro con la infancia, sino el duelo por lo que dejamos de ser; la aceptación de cosas de esa infancia que dolían, y que el único modo de repararlas es honrando lo que de ella aún vive: la fantasía, la sensibilidad, la creatividad, la ternura. La obra oscila entre el presente y los fragmentos del pasado que, a su vez, se hacen presentes. El Adulto (Jerónimo) empieza a revivir episodios de su niñez, a través de objetos, sonidos, olores. Y en ese viaje regresivo, se encuentra con su yo niño. Ese adulto, necesita a su niño porque necesita recuperar los impulsos, la imaginación, la fantasía, cierta pureza en un mundo de tanto odio. Pero hay una puerta cerrada que guarda algo oscuro. La habitación es un gran modificante en la actitud de Jerónimo porque era el lugar donde se refugiaba cuando era chico, el único sitio en el que se sentía seguro. Ese ámbito era un mundo mejor. El bullying que sufría en el colegio lo aislaban y sus juguetes y su amigo imaginario eran su compañía, por lo tanto “la inclusión” es uno de los temas que aborda la propuesta. Muchos adultos sienten que han tenido que dejar partes valiosas de sí mismos en el camino para sobrevivir. Jerónimo recién pisa los 30 años, entiende que tiene tiempo para poder recuperar lo perdido. Su reencuentro con Jerónimo niño no es nostálgico, sino sanador, urgente y necesario.

Staff artístico

Libro, letras y dirección general: Pablo Gorlero

Protagonista: Jerónimo Dodds

Actores titiriteros: Mariano Agustín Botindari, Diego Ferrari

Niños actores: Gonzalo Aguirre, Teo Rotenberg Hirsch

Música: Fernando Nazar

Coreografía: Marina Svartzman

Producción general: Ariel Ciocco

Diseño de títeres: Alejandra Farley

Escenografía: Vanesa Abramovich

Vestuario: Luis Skupien

Diseño de luces: Agustín Bandi

Asistencia de dirección: Pamela Jordan

Producción ejecutiva: Haydée Codon

Realización de títeres: María Victoria Kohakura, Abril Girard Kohakura y Azul Girard Kohakura.

Realización del perro: Inés Sceppacuercia

Ilusionismo: Gastón Zambón – Alejandro Casavalle

Voces en off: Patricio Coutoune – Susana Dutka